Ni el granizo ni la lluvia les impidieron llegar al Pico Duarte. Los Dale Un Chance 2017 llevaron el nombre de APAP una vez más a la cima más alta del Caribe, guiados por el equipo de la Fundación Siempre Más, dirigida por el montañista Karim Mella.

La experiencia, denominada “Mi meta es la cima”, es uno de los retos del programa, una vivencia de transformación y superación personal que se combina con educación ambiental y cooperación comunitaria.

De jueves a domingo los pasantes recorrieron unos 42 kilómetros desde Manabao, vía Compartición, ida y vuelta, acompañados por las mentoras Wendi Bautista y Magelin Cabral y los colaboradores Irina Oviedo, Gabriel De la Cruz, Janne Luciano Mendoza y Mercedes Vicente, de APAP.

“Esta excursión fue como esperamos que sea el programa Dale un Chance: transformadora, aleccionadora y enriquecedora”, explica Wendi.

“Fue transformadora porque somos más conscientes de nuestras capacidades y potencial para vencer obstáculos; nos preparamos y no desmayamos. Fue aleccionadora porque nos hizo conscientes de la riqueza y belleza natural de nuestro país y nuestra responsabilidad de dejar la naturaleza en condiciones mejores o iguales para las futuras generaciones, y resultó enriquecedora pues se fomentó la solidaridad, la diversidad, la disciplina y otros tantos valores muy necesarios para ser profesionales de bien en el futuro”, indica.

Todavía les queda el recuerdo del esfuerzo en los músculos, así como el orgullo de haber completado su meta ¡Felicidades!

¿Qué es lo que más valoras de tu experiencia en el Pico Duarte?

“El pico te reta a llegar a la cima, no de la montaña sino de tu superación personal, de modo que cuando yo diga “Mi meta es la cima”, me proponga ser mejor persona, sabiendo que no siempre las cosas son como deseamos, pero siempre tratando de avanzar. Con mis compañeros se creó una unión mucho más allá del programa, tratando de ir convirtiéndonos en una familia y eso es lo que en realidad hace Dale Un Chance”. – Eddison Herrera

“Mi experiencia en el pico fue extraordinaria sin planearlo. Teníamos unas expectativas y resultaron totalmente distintas. Hubo más unión, no solamente entre los Dale Un Chance sino entre los mentores y con los miembros del staff de la fundación; todos nos unimos sin importar las jerarquías como una familia para alcanzar la cima”. – Freilys Ceballo

“Fue difícil, emocionante, complicada, pero sobre todo inolvidable. En el pico, principalmente yo, pude aprender que tú mismo pones tus límites, que están en tu cabeza, que no hay ninguna enfermedad que pueda hacer un tropiezo para ti, que no existe ninguna condición física que pueda obstaculizar tu objetivo”. – Rosa Martínez

“Lo más importante que me llevo es que para alcanzar una meta vamos a encontrar muchos tropiezos y personas que nos dirán que no podemos, pero nada es imposible siempre que tengamos la voluntad y el deseo de lograr nuestras metas”. – Yohana De Jesús

“No existe la palabra correcta para expresar todo lo vivido. He quedado sorprendida con algunos de mis compañeros, el trato, nunca pensé que me iba a llevar tan bien con ellos. La convivencia y la interacción entre nosotros fue muy grata. El primer día hasta lloré de la emoción cuando los vi, porque llegué a un punto en el que creí que estaba perdida de tanto andar y no encontraba el fin del camino”. –Cinthia Suárez

“La trayectoria de llegar a la cima del pico es como la vida misma: uno se establece metas y el camino es difícil, aunque con sus lugares de descanso, pero siempre hay que luchar”. – Daniela Zapata

“Renunciar a una actividad que toda tu vida tenías planeada por algo que llega a tu vida sin avisar, no tiene comparación ni medida. El pico Duarte fue una de las mejores experiencias de mi vida, inolvidable, que me marcó de una manera sin precedentes. Fue difícil pero nunca imposible #vamospormás”. – Alanna De la Cruz