Los pasantes de Dale Un Chance participaron del taller “Atrévete a ponerte en mi lugar”, impartido por la Fundación Pro-Bienestar de las Personas con Discapacidad (Pro Bien) y el Consejo Nacional de Discapacidad (CONADIS), para crear conciencia y para que ellos sean portavoces de lo aprendido durante la experiencia.

Las principales discapacidades que vieron los pasantes fueron auditiva, visual y físico-motora, en una jornada que revolucionó la forma como los jóvenes ver y tratan a diario a personas con esta condición. Como un solo equipo, los jóvenes recorrieron el banco, realizaron transacciones y pagos entre otras funciones.

¿Cómo se sintió por primera vez simular ser una persona con discapacidad? Tres jóvenes, uno de ellos con discapacidad auditiva, nos lo cuentan:

“Como sabemos todo comienzo es difícil pues no estaba acostumbrada a sentir lo que estaba experimentando en ese momento. Por eso considero que haber participado ha sido una de las más grandes oportunidades que un joven o adulto pueda tener ya que te enseña a ser más sensible, educado y cortés a la hora de trabajar con una persona que tenga alguna discapacidad, a saber la manera adecuada al dirigirte o referirte a dicha persona y sobre todo saber que ellos también poseen los mismos derechos y deberes de una persona sin su condición. Lo más importante es que actividades como esta te ayudan a crecer de manera personal, a ser parte de una sociedad inclusiva y a ser uno más de aquellos que apoyan las fundaciones que trabajan y se preocupan por las personas con discapacidad”.

Fanny Pichardo

“Atrévete a ponerte en mi lugar, más que un taller, fue una manera de ver la vida desde otra perspectiva. Me tocó ser parte de las personas con discapacidad visual y realmente fue un enorme reto para mí realizar todas las actividades. Fue complicado pero de algo me di cuenta y es que en APAP, yo podía hacer las mismas cosas que una persona sin discapacidad haría porque este contaba con un ambiente inclusivo. Y de eso se trata, hacer que la comunidad sea inclusiva y darnos cuenta que todos tenemos el mismo valor”.

Yageiry Pérez

“Tengo discapacidad auditiva de nacimiento. Puedo leer, escuchar zumbidos muy altos pero cuando una persona habla en voz baja, no puedo escuchar nada. Mi experiencia en el taller fue muy impactante ya que asumí dos discapacidades a la vez: sordo-ciego. Sentí prácticamente lo mismo que una persona con esta discapacidad haya podido sentir, sin embargo, también me sentí seguro cuando realizaba las operaciones bancarias y además, los empleados manejaron la situación muy respetuosamente”.

Nomar Rodríguez

26 de octubre, 2017